Las exportaciones arrancan fuertes. Las importaciones caen. El superávit se mantiene. Todo bien en el papel… pero el contexto global COMPLICADO.
Importaciones:
En el primer bimestre las importaciones mostraron una caída interanual del 11,9%. Las cantidades importadas bajaron un 14%, mientras que los precios subieron un 2,4%.
El número del INDEC confirma lo que muchas PyMEs sienten: se importa menos porque se vende menos. Stock acumulado, demanda interna frenada, inversión paralizada. Las empresas que importan insumos o productos terminados lo están viviendo — no es percepción, es dato. Las caídas más fuertes se vieron en piezas y accesorios para bienes de capital, con una baja del 33,8%. Las PyMEs no están invirtiendo, y eso se ve.
Lo que sí creció: vehículos eléctricos y smartphones lideraron las subas. El consumo de quien puede, tira para arriba igual.
Exportaciones:
Acá el número es bueno. Las exportaciones del bimestre mostraron un crecimiento del 9,6% interanual, impulsado tanto por mayores cantidades como por mejores precios.
Las proyecciones apuntan a que 2026 podría ser «el año exportador» . Los actores son conocidos: agro, Vaca Muerta y minería.
Pero hay dos llamados de atención que no se pueden ignorar:
Señal de alerta «SENASA»
China suspendió las importaciones de un frigorífico argentino por presencia de un antibiótico prohibido, y Bulgaria rechazó un cargamento de semillas de girasol por niveles prohibidos de agroquímicos. En paralelo, el SENASA pasó de cerca de 6.000 trabajadores al inicio de la gestión Milei a menos de 4.900 hoy, con renuncias diarias de técnicos y veterinarios.
¿Los rechazos son consecuencia directa de ese éxodo? El gobierno dice que el caso del frigorífico podría ser un falso positivo. Lo que sí es un hecho: dos mercados clave devolvieron mercadería argentina en el mismo mes.
La «marca Argentina» en calidad agroalimentaria nos costó décadas construir. No conviene subestimarla.
El lío arancelario con EEUU:
Argentina había conseguido en 2025 un arancel del 10% – ventaja real frente a Brasil. En febrero la Corte Suprema de EEUU anuló el esquema arancelario de Trump por inconstitucional, y Trump respondió el mismo día imponiendo un arancel global del 15% para todos los países.
Resultado: la ventaja relativa que habíamos negociado se diluyó. Ya no somos «los privilegiados» frente a nuestros competidores.
Mi lectura:
El superávit comercial está sólido y las proyecciones exportadoras son históricas. Importar está bastante más complicado y se debe tener mucha atención en requerimientos y costos.
Los escenarios cambian de un mes al otro: controles sanitarios, costos, normas. Las empresas que van a surfear bien este año son las que cuentan con claridad operativa y acompañamiento técnico. Las que improvisan van a pagar el costo.
¿Tu empresa importa o exporta? Contame en los comentarios cómo lo estás viviendo.
www.ibac.com.ar